Un personaje de principios del siglo XX llega a la estación de Plaza de Armas, en Sevilla, para tomar su tren. En el reloj del edificio, las manecillas comienzan una loca carrera hacia adelante hasta llegar a los años 90. Como si de un túnel del tiempo se tratara, un monitor de televisión relata la historia de la estación desde su fundación en 1901 hasta plantear su futuro inmediato como sede del Pabellón de Sevilla en la Expo92…
